Casi todas las dudas que llegan tienen que ver con olores, insectos, humedad o un ritmo de transformación más lento de lo esperado. No hay una receta única: cada piso, cada cocina y cada semana cambian la mezcla.
Aparece un olor ácido al abrir la tapa
Casi siempre es exceso de humedad o material compactado en el fondo. Añade cartón troceado sin tinta, remueve la capa superior con una varilla y deja el contenedor destapado unas horas en una habitación ventilada. Si el olor vuelve en dos días, revisa que los restos no estén enteros: cuanto más pequeños, antes los procesan las lombrices.
Hay mosquitos pequeños alrededor del contenedor
Suelen ser mosquitos de la fruta atraídos por restos expuestos. Entierra mejor los recortes bajo el lecho, cubre la superficie con una capa fina de cartón y retira cualquier fruta demasiado madura que quede a la vista. Revisar los bordes de la tapa también ayuda: si no cierra bien, los adultos entran y salen con facilidad.
El proceso va más lento en invierno
Es normal. Con el frío, la actividad de las lombrices baja y el material tarda más en oscurecerse. No conviene compensar añadiendo más restos de los habituales: es mejor reducir la cantidad semanal y mantener el contenedor en una zona de la casa con temperatura estable. Al subir las temperaturas, el ritmo se recupera solo.
Encuentro lombrices en la tapa o en las paredes
Es una señal de que falta aireación o sobra agua. Comprueba que los orificios no estén tapados por restos y añade material seco si el lecho gotea al apretarlo con la mano. Si el lixiviado de la bandeja inferior huele mal, vacíala con más frecuencia: es líquido concentrado y no debería quedarse semanas acumulado.